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Los desaparecidos de todos. Cifras de horror en México — Sergio Rivera

147 mil 033 personas registradas como desaparecidas en México desde 1964.

La Secretaría de Gobernación de México (SEGOB) y la Comisión Nacional de Búsqueda han dado a conocer la cifra oficial del registro de personas desaparecidas en México, de las cuales, 61.637 personas aún siguen en paradero desconocido (cifra que aumentará en los próximos días, pues aún faltan 12 fiscalías generales de presentar sus números correspondientes). Si bien es cierto que los registros datan del año 1964, es preciso señalar que el 97% de las desapariciones se han registrado a partir del año 2006; momento en el que México, a través del entonces presidente Felipe Calderón, declaró la fallida guerra contra el narcotráfico1.

Para dimensionar una de las peores crisis de desaparecidos en la historia de América Latina, sirve recordar las más de 40.000 personas cuyo paradero es desconocido que dejaron los 36 años de guerra civil en Guatemala2, las más de 30.000 personas de las cuales no hay rastro alguno que marcó la dictatura militar en Argentina3, o los entre 13 mil y 16 mil casos de personas que desaparecieron durante la violencia armada ocurrida en el Perú entre los años 1980 y 20004.

Con ese contexto, no sorprende que las cifras entregadas por el gobierno mexicano sean más que alarmantes para un país que oficialmente no está ni ha estado en guerra en las últimas décadas. Es una tragedia humanitaria y una emergencia nacional forense este aumento de desaparecidos que el presidente López Obrador no ha podido frenar, pues al cierre del año 2019 se registraron 9,164 denuncias, de las cuales, más del 50% siguen sin tener hallazgos sobre su ubicación5.

Ayotzinapa como un solo ejemplo de la crisis humanitaria en México.

El caso de los 43 estudiantes de la escuela de Ayotzinapa sigue siendo el caso más emblemático de la crisis de desapariciones en México. Hace más de 5 años que los padres buscan a sus hijos, el dolor no cesa y las consecuencias psíquicas y sociales se siguen acumulando. Además de la pérdida de sus hijos, los familiares enfrentan las consecuencias que implican buscarlos, porque en México el sistema de justicia no lo hace, enfrentándose a una maquinaria dedicada a encubrir a los culpables y culpabilizar a las víctimas.

El gobierno ya no pudo seguir ocultando la crisis humanitaria que ha venido soportando el pueblo de México desde el año 2006. La desaparición de los alumnos de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, en el estado sureño de Guerrero, solo fue la continuación de esta crisis que hoy en día sigue creciendo.

En respuesta a esta agonía prolongada, se han agrupado en más de 70 colectivos a través de una organización nacional que los congrega: el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México; movimiento sin precedentes con la suficiente autoridad moral para desmentir la idea de que las víctimas de la violencia fueron al mismo tiempo criminales. Es responsable también de la aprobación en 2017 de la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas, Desaparición Cometida por Particulares y del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas, que constituyó una de las leyes más ambiciosas sobre derechos humanos en la historia de México.

Epílogo

Hay razones suficientes para dudar que la dinámica de impunidad se acabe durante la gestión de López Obrador: la falta de capacidad, la poca predisposición de las autoridades mexicanas, la resistencia de las fuerzas de seguridad a responder ante la justicia penal ordinaria y el poder que el narcotráfico tiene en México, son solo algunos indicadores que muestran que los retos que hay que sortear son muy elevados.

Por lo anterior, es fundamental trabajar en el reconocimiento y fortalecimiento de la defensa de los derechos humanos de las organizaciones de la sociedad civil, pues es justo a través de estos organismos que se logra vigilar y exigir al Estado la rendición de cuentas y la implementación de medidas y normas que garanticen la protección de los derechos humanos.

Por último, es importante considerar también lo que la filósofa Valencia Sayak señala respecto de la violencia en México: “el ejercicio de toda violencia tiene un trasfondo social, político y económico, pero también cultural y de género, y creo que esto está en la base de toda cuestión de paz en México, paz que no involucra solamente el tema del narcotráfico o de la seguridad nacional vinculada con los recursos o con las políticas públicas, sino también con una cuestión que tiene que ver con el género (masculino y femenino) como una base al fondo de todas estas cuestiones. Entendiendo la masculinidad necropolítica como una cartografía de gobierno que utiliza los cuerpos para el ejercicio de cierto poder o de cierto gobierno sobre las poblaciones.”6

Enseñadles desobediencia, mientras sean obedientes tarde o temprano serán mandados por un mal hombre y habrá problemas. Enseñadles desobediencia…  La gente obediente va a la guerra, a los desobedientes nos gusta la paz.

 

Gertrude Stein. Guerras que he visto