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Caceroladas en barrios ricos, alimentos para cacerolas en los pobres — Público

Todo el mundo tiene derecho a protestar por lo que considere oportuno. Nadie niega eso. Sin embargo, en una coyuntura en la que seguimos registrando, como ayer, más de 200 fallecimientos diarios y más de 500 nuevos positivos de COVID-19, no parece prudente que se produzcan aglomeraciones sin respetar el debido distanciamiento social como las vividas en el Barrio de Salamanca de Madrid. Aislen el motivo de esas concentraciones de personas: ¿acaso no deben generar idéntico rechazo que cuando vimos las imágenes de los paseos marítimos repletos de gente haciendo corrillos y menores jugando al fútbol en los parques?

La idea de que el Gobierno de España está reprimiendo las protestas contra su gestión es pura invención. Salgan, protesten paseando durante una hora, a un radio de un kilómetro de sus hogares, manteniendo la distancia social de metro y medio o dos metros en su correspondiente franja horaria y no tendrán ningún problema. Da igual si protesta contra el Gobierno, contra los recortes sanitarios o contra la pederastia en la Iglesia. La clave es que no infrinja las normas que se han dictado para evitar que se produzca un rebote que nuestro sistema sanitario no está preparado para abordar.

FUENTE ORIGINAL: Público.